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joseph berolo, colombia

Joseph Berolo

Colombia

Vienes a Cenar?

 

¿ Eres feliz? Preguntó Ella. La pregunta asomó de repente al balcón de sus ojos…hizo eco en su boca…la modularon sus labios…transformó el instante. —Lo soy...A mi manera... —¿Qué quieres decir …"a mi manera"? —No siempre se es feliz….hay que buscar serlo…crear la felicidad…por ejemplo…Tú…en este instante…me haces feliz, y…Tú… ¿Eres feliz?… —Lo soy..…tengo a mis hijos… —Claro que si…los hijos son una gran razón para sentirse feliz… —Y Tú…¿Tienes hijos? —Si… ya son grandes… viven en el extranjero…los extraño mucho… —…Se nota que eres muy cariñoso…deberías estar criando… —¿Yo…¿ A mi edad…? —¿Acaso cuantos años tienes? —¿Cuántos crees que tengo? —¿..cin…cuen……ta…? —¿Quieres hacerme sentir bien…eh?...Noooo…muchos más…— Nunca le dijo cuántos… —Dime…inquirió El…¿Por qué tus preguntas? — Curiosidad… es que te ves triste… te vi el otro día, caminabas por el sendero de piedra que conduce a la Ermita, ibas cabizbajo…te detuviste a contemplar los jardines, las flores…te agachaste a tocarlas…no arrancaste ninguna…creí que ibas a hacerlo, mirabas hacia la calle, largamente…y hacia el cielo…llegaste a una banca, una de esas al fondo del parque, bajo los pinos y te sentaste allí… quise acompañarte… —¿De veras? …Me hubiese gustado… —Y…¿ella…? … —¿Mi esposa? …¿la conoces? —Si…claro que si… —…trabaja…estudia…viaja… — ¿Sabes algo?… no me gusta...digo…tu mujer…es muuuy... seria… parece ser de mal genio…y… no es nada bonita…para ti… queee…eres….muuuyy guapo… << …Ella hablaba de la mujer que amaba…sabía que no era fácil clasificarla.... aunque…era cierto… aparentaba ser huraña, distante...pero ¿fea?…Bueno…lo era cuando hacia caras brujas a toda mujer...las mujeres le causaban alergia…todas querían quitarle a su hombre…lo amaba tanto, era su único amor...sabia que El se hacia querer… que ninguna mujer se le resistía...por eso era como era… hosca…seca…tenía que asustarlas, correrlas, imponer su dominio desde el principio...>> — Las apariencias engañan, ¿no crees? … hablemos de otras cosas…la idea es… si soy … si somos felices…En este instante por ejemplo…¡Soy feliz! — Yo también…¿Volverás a visitarme…? — ¿Puedo? — Claro que si. Me gusta mucho tu manera de ser…¡Ah!… prométeme ser Feliz…como ahora…¿Si? El no respondió…solo extrajo de su haber de alegría una sonrisa leve, rápida, sumisa…se detuvo un instante, era su costumbre, hacer una pausa antes de partir, para decir adiós… o hasta luego, con los ojos, para indagar con la mirada si dejaba algo memorable…algo que lo recordara. Ella… había regresado a lo que fuese que estuviese haciendo cuando vino a verla… El llegó a la calle…se detuvo, regresó… —Tú? Creí que te habías ido… —No…Si…es que…bueno…olvidé decirte que…me encantó nuestra charla…buscaba la oportunidad de tenerla desde el primer dia, cuando te posesionaste de tu puesto…luego, nos vimos en la fiesta de Navidad…¿recuerdas? Fue…algo…especial…una sensación agradable…aún la siento… — ¿Sabes una cosa? …también me caíste bien…me pareciste…diferente…a otros hombres…— lo digo porque los conozco…los conozco bien…espero que no te moleste... — Noooo…claro que no… ¿Por qué tendría que molestarme?…es tu vida... no te conozco de antes… —Igual…pero…siento que debo contarte cosas...hablarte de mi… —No tienes que hacerlo... ¡Ah!…me olvidaba… Le entregó un sobre…contenía un poema suyo…Ella se sonrió, con levedad…fue su risa como una breve nota de piano… solitaria…tocada a media noche—solo queda un eco taciturno. Abrió el sobre…extrajo el papel…leyó el poema…rapidamente… —Muy hermoso...gracias...lo colocó a su lado… El poema…un capricho suyo… quería hacerla participe de sus sentimientos…le gustaban sus reacciones, tan variadas…tan suyas…y su mirada, y su rostro angelical…y su voz. y… sus ojos… toda Ella le gustaba…Le enviaría otros poemas… Pasaron unos días, llamadas, correos, poemas dedicados, visitas breves, preguntas… Se vieron una tarde de viernes…en un lugar apacible, escondido, escogido por El…escapado de su mundo diario… Ella habló de su vida…sus ojos despedían candor, sinceridad, curiosidad.—¿Qué piensas?…le preguntó, apuntándole a los ojos… —En tus pecas…tienes siete, a la vista…parecen estrellas metidas en huecos negros…cósmicos…dan ganas de perderse en ellos… —Ella sonrió…— El la sentía cercana…y distante…y cercana… —Estaré sola este fin de semana…mis hijos …irán al campo, con sus abuelos… —Y…¿Tú? …¿Qué vas a hacer? —No lo sé aún…talvez …me quede en casa..…quiero estar sola… —¿Y…tu esposo? — …No me interesa lo que haga…ojalá salga con sus amigos…pero no lo hará…!Qué aburrimiento! — Acaso … ¿No…no…hay…nada entre los dos…¿Eso…? — ¿Qué dices ?…¿Eso?…Noooo…Nada de…¡ Eso! … Solo vive ahi…en la alcoba de huéspedes…me fastidia…no hace nada…!Nada!…ni por él mismo…no soy capaz de decirle que se vaya…está …sin trabajo…sin dinero… — Pero… dijiste que eras feliz… — Si. Lo soy… tengo a mis hijos…fui por ellos al Tesoro…a comienzos de año… estaban con él…se acomodó para venirse con nosotros…no pude negarme—¿Qué piensas? ¿Por qué me miras asi? —Porque me gustas…me siguen gustando tus lunares, tus huecos negros… Tú…simplemente me gustas… ¡Tú… me gustas…! —Y Tú a mi……—con su sonrisa leve…enigmática, como rescatando recuerdos, maltratándolos con pesadumbres… El le rozó los dedos — delgados…largos, desnudos de alianzas…su porte…el de una colegiala…sus cabellos revueltos, sus labios naturales…"era pálida y rubia", como la novia de Musett—Ella, permitió que explorara con las yemas de sus dedos las diminutas cavidades de sus manos…El, sintió un profundo temblor… no era capilar, era de arteria agitada...<>… Otro encuentro… …en su oficina…horas de trabajo…interrumpido…pero sin afánes… —Llevo varias noches desvelada…no puedo dormir ultimamente… —Ni yo… Se cruzaron las consabidas preguntas—el silencio enredado en la incertidumbre de las respuestas… —Quiero que veas unas fotografiás…están en un CD… las encontré hoy…tiempo de no verlas— Y se adentró en el laberinto de archivos de su PC…abrió el que quería. El, a su lado…quiso acomodar sus rizos dorados…Ella no estaba…fijaba su mirada las imágenes en la pantalla…metida en ellas… —Mira…… mi casa…allá… en el Tesoro…¿Te gusta? … —Me gusta mucho…He estado en el Tesoro… Ella, suspiró…pasó la siguiente fotografía…y las siguientes… — Mira…mi hija…cumplía cinco años…tan linda…y ésta… es mi hijo…tan parecido a mi, ¿Verdad? Son hermosos…. —Si…hermosos….¡Como Tú! —…Mira…. mi alcoba…—Yacía recostada, sobre un cobertor de retazos…y en otra, en la misma alcoba…vestía una bata de dormir, muy breve, de colores vivos, dejaba ver su cuerpo, delgado, firme…sensual…posaba sonriendo...como una novia al borde de su dicha de miel… El …imaginó el instante… De pronto apareció El...Su hombre—;lo supo por las poses en esa y otras tantas impresiones digitales que Ella pasaba, callada, pensativa— se notaba el amor entre ellos; en sus rostros llenos de luz; en las escenas domésticas; en las imágenes alegres de los asados; en las tomas de muchos momentos de muchas fiestas; en las miradas tiernas, naturales…y en las cruzadas de los tragos. Se adivinaban los paisajes soleados del Tesoro enmarcados por las cortinas de la alcoba<>; Asi lo vió El…detenido en un alud de preguntas. —¿Tu esposo? —¡Ojalá lo hubiese sido…!...Nooo…solo un amigo…del Ayer…¿Te molesta…las fotografías? —No…Claro que no… —¿De veras? El—permaneció silencioso…la miró largamente…con una mirada triste…de perdedor…— Te llamaré…no te distraigo más… Salió a la calle… Llegó a su casa…. perdido en un territorio desconocido… Habia un mensaje en el contestador… Era Ella…—¿me llamas…?…Lo hizo. —¿Llegaste bien? ¿Cómo estás? ¿ Estás molesto? — No… ¡Claro que no!¿Por qué tendría que estarlo? — !Qué bueno!…¿Nos vemos de nuevo....¿Si? Dime que Si… —Si…claro que Si… La llamó unos días después…Concretaron verse. —Gracias por haber venido …te necesitaba…me encanta verte…me haces feliz…¿Cómo estás?… —Feliz de verte…Luces muy bella…¿Qué hacemos? ¿Vamos al cinema? ¿A tomar un refresco? ¿A caminar… por ahi…? —¡Qué pena contigo… Pero…No…será en otra ocasión…¿Sabes una cosa? Voy de compras…con mi esposo… me acompañará a hacer diligencias…..¡ Ah…! te cuento… consiguió trabajo…al fin….todo va a cambiar… El…Estupefacto…No acertó a responderle… Ella, estampando un beso en su mejilla: Llámame…más tarde… Voy a preparar algo delicioso…Se que te gustará …¿Vienes a cenar?

Por lobitogabriel - 26 de Abril, 2006, 12:57, Categoría: cuento
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